En 1967 los hermanos Hirsch definieron la Teoría del ciclo presidencial en su célebre Almanaque. Según la misma, los mercados tienden a comportarse y a rentar de diferente manera en los años preelectorales, en los años intermedios y en los años postelectorales.
La norma establece que el comportamiento bursátil acostumbra a ser mejor en la segunda mitad del ciclo presidencial que en la primera; y la explicación más sencilla consiste en que los políticos tienden a adoptan medidas restrictivas, duras e impopulares en la primera parte de su mandato, mientras que en la segunda suelen decantarse por medidas económicas expansivas que aumenten su popularidad y favorezcan su reelección.
Tanto es así que en los últimos 88 años el único año preelectoral en que se han registrado caídas ha sido el año 1931. Incluso en 1987, a pesar del crash, se cerró el año en positivo.

Las subidas anotadas en el tercer año de mandato suelen ser además relevantes. En base a los cómputos de los hermanos Hirsch, el Dow Jones subía un promedio de 432 puntos en los años preelectorales, de 75 puntos en los años postelectorales, y de 177 puntos en los años intermedios.

Por otra parte, según datos de Smart Money, analizados en 19 ciclos tomados desde 1927 a 2002, y facilitados por Cárpatos: en el primer año se da una subida media del 7 por ciento con 9 ciclos alcistas y 10 bajistas; en el segundo año la media de beneficio es del 8 por ciento con 11 ciclos alcistas y 8 bajistas; mientras que en el tercer año la media de beneficio es del 20 por ciento con 17 ciclos alcistas y 2 bajistas. En el cuarto año la media de beneficio es del 14 por ciento con 16 ciclos alcistas y 3 bajistas.

En el gráfico se puede observar que el promedio del año preelectoral es mucho más alcista que el promedio de un año normal durante los primeros 6 meses del año, para alcanzar su pico en septiembre, decaer en el último trimestre del año e incluir un rally en diciembre. La probabilidad de que la bolsa suba en años preelectorales se estima cercana al 80%.
De cumplirse la estadística, 2011 debería ser un año alcista, al igual que lo fue 2007. Claro que el cuarto año del ciclo presidencial también posee un elevado porcentaje de probabilidades de terminar con subidas y 2008 no fue un año alcista. Obviamente se trata de promedios. Por otro lado, cabría argüir que en este nuevo ciclo presidencial las medidas económicas expansivas, como las ayudas y el aumento del gasto público y de la cantidad de dinero en circulación, se han tomado precisamente durante el primer año de mandato.
En el gráfico de Chart of the day,el de arriba,  se puede apreciar que el promedio del primer año presidencial es menos alcista que el promedio de un año normal de mercado. También hay que señalar que la evolución media se ha cumplido bastante fielmente; es decir, un buen comportamiento desde marzo hasta julio, y un comportamiento bastante peor desde septiembre hasta casi finales de año.
En el gráfico de Bespoke, el de abajo , se puede observar de igual manera que el primer año de mandato, aunque también cabe hacer distinciones entre el primer mandato y el segundo mandato de un mismo presidente, no es especialmente bueno. Solamente el primer año de Franklin D. Roosevelt fue excepcional, como también lo eran las circunstancias, en medio de la Gran Depresión. No obstante, si se toma la evolución del mercado desde los mínimos de marzo de 2009, se podría concluir que el recorrido de este año también ha sido extraordinario. Y si con Roosevelt se recobró la esperanza, cabría decir que con Obama en cierto modo se ha recuperado parte de la confianza.
Sin embargo, lo interesante ahora mismo es lo que sucede en el segundo año del ciclo; es decir, lo que sería el año 2010. Como ya he reseñado más arriba, las bolsas no suelen acabar este año con grandes ganancias. De hecho, la firma Standard&Poor’s ha constatado que en el segundo y tercer trimestre del segundo año de mandato se habría ganado mucho más que el promedio del índice simplemente manteniéndose fuera del mercado. Así mismo se puede referir que el segundo año del ciclo de los presidentes suele ser propicio a las grandes caídas y también a los suelos de mercado, como sucedió en 2002.
En el gráfico se ve cómo el segundo año presidencial suele comenzar con caídas en enero para comportarse bastante bien desde febrero hasta abril así como desde octubre hasta diciembre, periodo que ya enlaza con el del año preelectoral. A la vista del gráfico resulta evidente que conviene mantenerse alejado de la bolsa desde abril hasta octubre, en coincidencia con lo que acostumbra a ser la época de estacionalidad negativa del año. Merece una especial atención el mes de septiembre, que podría implicar severos descensos y una zona de suelo. Lo cierto es que, a la espera de ver cómo evolucionan índices y economías, el escenario no desentona con lo que se vislumbra en otras pautas e indicadores técnicos.

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Lo Saluda Atte

Luciano Franzoni

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