“Hoy más que nunca, la ciencia tiene la llave para la supervivencia del planet a y

para la seguridad y la prosperidad de nuestra nación”. Así lo señaló Barack Obama durante su acto de envestidura. De ese modo, el flamante presidente de Estados Unidos sellaba su compromiso con la biotecnología, un campo que no deja de sorprender por sus avances tecnológicos y que a su vez, supone el crecimiento de un mercado abierto a inversiones que parece no tener límites.

Una población cada día más envejecida, inversores visionarios y abultados fondos gubernamentales han sido la clave para el desarrollo de esta industria en permanente expansión. Y es que los logros en el campo biotecnológico y las grandes expectativas de futuro que despierta, hacen que este sector resulte enormemente atractivo para las economías que quieren basar su crecimiento en el conocimiento, la especialización tecnológica y la innovación. Y el gobierno estadounidense lo sabe y es por eso que renueva constantemente su decidida apuesta para impulsarlo.

En este contexto, las empresas de biotecnología se presentan como una opción interesante para los inversores y se consolidan como modelos de negocio que promete continuar su desarrollo más allá de los vaivenes económicos y las crisis financieras mundiales. Tal es el caso de Techne, una compañía con sede en Minneapolis y dedicada a la biotecnología de la que vamos a ocuparnos en esta nota.

En pocos días, el 2 de abril, se cumplirán exactamente 58 años de la publicación de un trabajo de James Watson y Francis Crack en la revista “Nature” que revolucionaría el mundo. Lo que se daba a conocer en aquella oportunidad era nada más y nada menos que la descripción de una estructura molecular de ácido desoxirribonucleico, más conocido como ADN. Considerado uno de los inventos más importantes de la biología, este hallazgo inauguró una nueva era en la ciencia, marcada fundamentalmente por los descubrimientos en genética, medicina, biología y agricultura. A partir de este hallazgo, con el tiempo se ha creado de una nueva industria: la biotecnología.

Invertir en recursos que no tienen límites

Con la misma intensidad y esfuerzo con la que algunos se dedican a buscar metales preciosos o petróleo, otros focalizan sus energías en descubrir la próxima droga que tal vez cueste millones de dólares. Las personas o empresas que se dedican a eso, nunca dejan de buscar y están dispuestas a comprar las herramientas necesarias para poder desarrollar sus proyectos. Y en este contexto, se maneja Techne (Nasdaq: TECH) una compañía dedicada a la biotecnología con una capacidad extraordinaria para producir ganancias, a partir de la comercialización de elementos esenciales que demandan los investigadores para el desarrollo nuevas drogas.

Techne es proveedor de proteínas altamente especializadas y componentes sanguíneos para compañías farmacéuticas, universidades, centros de investigación gubernamentales y laboratorios de análisis clínico y diagnóstico de todo el mundo. Estos “productos orgánicos” son fundamentales para que los científicos puedan comprender el funcionamiento básico del  cuerpo humano a un nivel celular y molecular. En primera instancia, este tipo de componentes son requeridos para desarrollar drogas eficientes para tratar enfermedades como el cáncer o el sida. Y a medida que el descubrimiento de drogas se vuelve más especializado –e incluso más individualizado- la investigación básica se vuelve más importante y ofrece posibilidades inimaginables.

Recientemente, en una publicación de Motley Fool Stock Advisor recomendaban comprar acciones en esta compañía y como justificación daban las siguientes razones:

1. Las proteínas de Techne proveen ventas lucrativas en un nicho especializado dentro de la biotecnología

2. La empresa tiene un portfolio de productos en constante expansión que produce márgenes amplios de ganancia

3. El management de esta empresa tiene acciones y se focaliza en el largo plazo

Por otra parte, cuando los investigadores descubren un producto que funciona, se convierten en consumidores de éste de por vida: lo compran y lo utilizan una y o otra vez, a medida que desarrollan sus investigaciones.

La consistencia y la efectividad son las principales preocupaciones en ese tipo de laboratorios -no el costo- y los márgenes de ganancia de la compañía Techne, que se han mantenido consecuentemente entre 75% y 80% durante la última década, es una prueba latente del poder de esta compañía.

A pesar de que entró en el negocio de la biotecnología en 1976, Techne realmente comenzó a ganar terreno a partir del momento en el que se completó el Proyecto Genoma Humano, en el año 2000. El hecho de mapear cada uno de los genes, le brindó a los investigadores de todo el mundo miles de nuevas claves para comprender enfermedades como la diabetes, la esclerosis múltiple, y otros misterios de la biología humana. Y para esta empresa cada secuencia genética se convirtió en una potencial componente de proteína que se puede producir, embasar y vender a miles de laboratorios.

Hace una década, Techne vendía unas 3500 variedades de componentes. Hoy en día ofrece unos 15.000 y además invierte constantemente en investigación y desarrollo para mantener ese nivel de crecimiento. Los nuevos productos requieren entre cinco y siete años de investigaciones para determinar su potencial de venta, pero una vez que éste se demuestra, las ventas pueden prolongarse durante décadas. El resultado es un modelo de negocio altamente provechoso.

Como sucedió con la mayoría de los negocios, la crisis financiera tuvo sus efectos en Techne. Sin embargo, sólo el crecimiento de la compañía resultó afectado, sin comprometer sus márgenes de ganancia ni su rentabilidad.  Sus ventas cayeron en 2009 y 2010, mientras las inversiones básicas dedicadas a la investigación prácticamente se paralizaron en los campus universitarios y los laboratorios de especialidades medicinales. Pero el crecimiento volvió a reactivarse –el último cuatrimestre, Techne incrementó sus ventas en un 5%- y pronto se ubicará del 10 al 15% a medida que los laboratorios normalicen sus actividades.

En suma, existe una gran diferencia entre buscar oro y buscar la cura de enfermedades como el cáncer o el sida y es que, en el caso de las minas de metales, están destinadas a agotarse, pero la mente del hombre, su capacidad de investigación y desarrollo es inagotable. Y por el contrario, cuantas más preguntas se formulen los científicos, más posibilidades de crecimiento surgirán para compañías dedicadas a la biotecnología como Techne, en su esfuerzo por ofrecer herramientas y recursos que contribuyan a descubrir las respuestas.

Autor: Federico Tessore

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