Consejos para calmar nuestras ansiedades

Si no tienes inversiones en acciones es el momento de comprar. Si tienes acciones estás al borde del pánico. Una guía para actuar en estos momentos evitando los pasos en falso.

La economía de Estados Unidos, aún la mayor del mundo, vuelve a la primera plana de todos los diarios del globo. Hace una semana estuvo al borde del default, es decir, al borde de dejar de pagar sus deudas. Un arreglo de último momento en el Congreso evito esta situación.

Y este último fin de semana la calificadora de riesgos Standard & Poor’s (S&P) decidió bajar la calificación de la deuda norteamericana de “AAA” a “AA+”. Esto implica que según esta evaluadora de riesgos, la deuda americana hoy tiene mayor riesgo de defaultque en el pasado.

El solo hecho de cuestionar la seguridad de la deuda americana es revolucionario. Deuda cada vez más grande, desacuerdos políticos de fondo, un déficit sin control y poco gastos de los consumidores son las causas de este desastre económico.

Mientras tanto, nosotros inversores vemos azorados como todo el mundo discute si esto es el fin del liderazgo americano, el fin del dólar y hasta: ¡El fin del mundo!

Pero mucho más importante que esta discusión global es el desempeño de nuestras inversiones, que en este contexto se desploman, no paran de bajar. Y como a nadie le gusta perder dinero, a medida que los mercados bajan más y más,  la ansiedad para hacer algo nos comienza a invadir.

“¡Algo tengo que hacer antes que mis ahorros de toda la vida se evaporen!”, me digo.
Y la primera tentación es vender todo y quedarme tranquilo con el efectivo. No lo pienso mucho, sólo quiero detener de alguna manera esa indominable ansiedad que me está carcomiendo.

Pero como siempre decimos, las emociones son las peores consejeras a la hora de manejar nuestro dinero.

Por ello, antes de tomar medidas que nos pueden perjudicar mucho más, repasemos algunas ideas para tener en cuenta en momentos cuando como éstos:

  1. No vender

Es difícil que en estas situaciones las emociones no nos dominen. Si esto pasa, en la mayoría de los casos, voy a comprar acciones cuando están caras y las voy a vender cuando están baratas.

¿Por qué pasa esto?
Es simple y hasta lógico, imaginemos la situación: la Bolsa no para de subir. Los rendimientos de las acciones son sorprendentes. Las historias de los inversores exitosos comi enzan a aparecer

en los medios. La sensación de optimismo ilimitado se apodera de todos. No nos queremos quedar afuera y decidimos comprar acciones. “Si todos ganan, yo también quiero hacerlo”, pienso.

Y viceversa. Cuando el mercado baja fuerte vivimos el proceso contrario.

Las historias de quiebras desastrosas, pérdidas de capital y bajas sorprendentes se apoderan de los medios. Todo es negro. Las economistas hablan de nuevas teorías económicas.

Cambios de escenarios. Incertidumbre total. El sentimiento negativo es generalizado. No queremos ser partes de esta historia. No nos queremos hundir con el barco, entonces vendemos.

Lamentablemente esta conducta, determinada por las emociones, aunque a priori sea totalmente racional, es un certificado de defunción para nuestros ahorros.

En la mayoría de los casos esta estrategia me lleva a comprar cuando el mercado está muy arriba y a vender cuando está muy abajo. Y muy usualmente cuando el mercado está muy arriba se viene una baja fuerte. Y viceversa, cuando el mercado está muy abajo todas las probabilidades son que se venga una suba. La Bolsa se maneja a través de ciclos de suba y baja. Y lo peor que podemos hacer es entrar y salir cuando no debemos.

Por ello, en primer lugar le digo: ¡No venda sus acciones justo ahora!

  1. Revisar mi plan de inversión

Todo inversor debería tener su plan de inversión escrito. Un plan donde estén claros los objetivos y las estrategias que tenemos para nuestras inversiones. Es decir, un plan que explique cómo quiero llegar a los objetivos planteados.

En un plan deben figurar cosas como el plazo de mi inversión. No es lo mismo invertir para mi retiro que para una mudanza dentro de dos años. También debo incluir el monto de dinero a obtener para poder cumplir el objetivo. Una estrategia bien clara que me permita llegar al éxito. Eso entre otras cuestiones.

De esta forma, voy a tener bien claro un plan de inversión determinado. Y este plan debe estar escrito para revisar justamente en estos momentos donde las emociones se apoderan de nosotros y no nos dejan pensar con claridad.

Por lo tanto, en estos momentos es fundamental recurrir a ese papel y releer mi plan. Luego hacerse preguntas como: ¿Mi cartera es un reflejo de mi estrategia? ¿Las inversiones que tengo siguen siendo buenas a pesar de las bajas en los precios? ¿Está claro si soy un inversor de largo plazo o un inversor de corto plazo? ¿Es mi objetivo es tomarle el tiempo al mercado, es decir, tratar de evitar las bajas y experimentar las subas?

Y, siempre en base a esto, tomar las decisiones sobre mi cartera. Pensar si es el momento de hacer cambios o no. Pero toda decisión debe ser realizada en el marco de este plan. Y si no tenemos un plan armado, no esperemos más, ¡Ármelo ahora mismo! Antes de vender arme el plan y después actúe.

  1. Hacer una lista de seguimiento ahora mismo

Los inversores profesionales hacen listas de compras con las acciones, fondos o ETFs que son atractivos para comprar. Luego son lo suficientemente pacientes para esperar el momento adecuado para actuar.

Por supuesto que nadie tiene la bola de cristal para conocer cuál es el mejor momento para comprar. Pero una baja importante en el mercado puede ser una oportunidad irrepetible. Los inversores más sofisticados utilizan el análisis técnico o el análisis fundamental como herramienta para detectar estas oportunidades.

Pero aquellos que no son tan sofisticados o que simplemente no tienen tiempo pueden estar atentos a las grandes bajas de mercado. Puede ser el momento adecuado para comprar a precio de ganga las inversiones que siempre quisimos tener. No te pierdas esta oportunidad.

Conclusión

Aquellos inversores que todavía no tienen acciones, no se equivoquen. No es el momento de evitar el mercado, todo lo contrario, puede ser el momento de comprar. Y para los inversores que están adentro, no es el momento de vender. Es el momento de reflexionar, ajustar el plan y comprar si aún tenemos efectivo.

Autor: Federico Tessore

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