Mucho se está hablando respecto de la conveniencia de diversificar (un portafolios de inversiones, negocios, etc.) versus el concepto de concentración. Uno de los argumentos que está sonando más fuerte está relacionado con la idea de que “diversificar” significa atomizar demasiado las posibles ganancias (buscar rendimientos promedio), en tanto que “enfocar”, supone un conocimiento exhaustivo sobre ciertos activos que prometen un retorno superior a la media.
Antes de analizar el sesgo que da título a esta columna, aclaremos algunos puntos de vista.

Veamos cómo invierten algunos de los gurús del enfoque y saquemos conclusiones.
Robert Kiyosaki, autor del Best Seller Padre Rico Padre Pobre, insta al enfoque, aunque es bien sabido que posee inversiones en: activos en papel, bienes raíces, negocios, commodities, entre otros. Warren Buffet, en clara oposición a su mentor, Ben Graham, discurre positivamente respecto del enfoque, aunque en su fondo de inversión conviven distintas industrias, de diferentes países de capitalizaciones diversas. Ergo, diversifican.

Home Bias

Esta idea de invertir en lo que se conoce, puede llevar a cometer errores importantes en quienes mal interpretan este concepto. Por un lado, debemos entender qué quiere decir conocimiento, ya que vemos que muchos inversores interpretan conocer con el simple hecho de estar familiarizado con una empresa o tipo de activo. Por ejemplo, hace unos días recibí una consulta sobre mi opinión sobre las acciones de Citi, quien la formulaba indicó que Citi le interesaba, que la compraría porque era “su” banco, que lo conocía. Algunas personas que trabajan en cierta industria especializada tienden a comprar acciones de compañías vinculadas a su sector bajo el argumento de conocer la industria, cuando en realidad conocen una mínima parte, incluso, sólo vinculada a su especialidad. Así las cosas, es peor aún su inversión que la de otra persona que no conoce dicha industria, pues ante un caso de colapso en ese sector de la economía, no sólo vería complicado su portafolio de inversiones, sino también su empleo y empleabilidad futura.

Los sesgos descriptos hasta el momento se vuelven récord al verlos bajo el prisma del “Home Bias”. Este sesgo constituye la tendencia de los inversores (sobre todo individuales) a realizar inversiones solamente bajo la órbita de sus países, en decir en su mercado doméstico. Para graficarlo, un ejemplo del Dr.

Juan Carlos de Pablo, extraído de una columna publicada en el diario La Nación el domingo 28/02/2010:  “todo teorema de riesgo cero (ejemplo: no tengo problemas porque con la mitad de mi riqueza compré acciones de fábricas de hielo y con la otra mitad, fábricas de bufandas) es un teorema local, porque el intendente de la ciudad puede clausurar ambas fábricas de manera simultanea”.

Éste es un claro ejemplo de “Home Bias”, donde la falta de diversificación geográfica en un portafolio puede hacer estragos (véase en el ejemplo que existe diversificación por tipo de industria).

Riesgo sistémico y riesgo no sistémico

Por riesgo sistémico entendemos aquel riesgo que no es propio a la cartera de inversiones, es decir el riesgo que puede desatarse por cambios en la tasa de interés, guerras, recesiones.

Como consecuencia del “Home Bias” muchas carteras supuestamente diversificadas se encuentran muy expuestas a este tipo de riesgo, dado que un cambio no previsto en las variables mencionadas (u otras) afectaría en forma directa a toda la cartera de activos.

Por otro lado el riesgo no sistémico, aquel diversificable, que tiene directa afectación por la correcta correlación entre los activos, también se vería disminuido por una alocación de activos internacionales en lugar de una selección de figuras locales.

Es importante, al margen del grado de aversión al riesgo del inversor, tener presentes dos conceptos básicos: Riesgo e Incertidumbre. contra el riesgo se contrata un seguro, y esto puede hacerlo un administrador, pero para enfrentar la incertidumbre se requiere espíritu empresario. Este espíritu empresario puede ser desarrollado por cualquier inversor que dominado por la curiosidad y el afán de mejorar su cartera de inversiones, realice una correcta selección de activos (enfoque), distribuida en distintos vehículos de inversión, sectores y países (diversificación)

Por Mariano Pantanetti

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Filed under: Diversificación vs. Concentración

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